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Noticias, Reflexiones y Maledicencias del Mundo del Rol

Hay veces que los dados se ponen en contra de los personajes. Aunque Q tiene mecánicas para abordar el problema de las tiradas casi imposibles proporcionando una herramienta potente como es Alterar la Probabilidad, existe la posibilidad de que las cosas se escapen de las manos fortuitamente y tengan lugar las famosas muertes desafortunadas.

La pregunta tentadora que casi todo el mundo se hace es: ¿Se puede evitar esto?. Pero esa pregunta es en realidad la segunda que hay que hacerse. Teniendo en cuenta las necesidades o el tono narrativo de la historia que estéis jugando, lo primero que hay que preguntarse es: ¿Tiene sentido que los personajes mueran en el marco de la historia en desarrollo?

Asignatura Obligatoria

En algunas historias la muerte es necesaria. Su amenaza, el mero hecho de saber que puedes morir, aporta a los jugadores la sensación de peligro que de otra forma no estaría presente y que se integra con la propia ambientación, pudiendo ser muy positiva.


Piensa en unos agentes encubiertos trabajando para derrocar a una agencia del gobierno que se encarga de cazar a personas con ‘poderes sobrenaturales’ o en un futuro cercano postapocalíptico en el que el mismo incidente que provocó que algunas personas mutaran en el equivalente a zombies que los personajes deben de combatir para sobrevivir.

En todos los casos anteriores la amenaza de la muerte debe existir porque el entorno, que es de dónde proviene dicha amenaza, es el principal elemento dramático al que se enfrentan los personajes. Sin la existencia de esa amenaza, la hostilidad del entorno se diluye.

Asignatura Optativa

¿Qué sucede cuando la amenaza no proviene del exterior hacia el personaje y el entorno no actúa hostilmente sobre él? ¿Qué hacer cuando queremos enfocar la historia en lo que puede sucederle a la vida del personaje y no al propio personaje de manera física y directa?


Si además el personaje es el centro de la trama en curso y su vida es algo más que un par de líneas escritas al margen sobre una historia mayor, la muerte actúa como un elemento disruptor de la historia. Una vez muere el personaje la historia deja de tener sentido.

En estos casos, la mortalidad debe ser suspendida y/o sustituida convenientemente. Tal vez esa última herida no era tan grave y el personaje pueda salir adelante, quizás para descubrir que han aparecido nuevas dificultades en su entorno o que ha perdido o sacrificado algo de lo que pretendía preservar.

¿Libre Configuración?

Siempre hay un punto intermedio para todo. Tal vez desees definir algunas de las condiciones que deben darse para que un personaje muera o quizás prefieras darle el botón del pánico al jugador que lo interpreta.


No se trata de matarlo premeditadamente, sino de consensuar su muerte de alguna manera. Es decir, la muerte tendría lugar cuando se den las condiciones apropiadas desde el punto de vista de las mecánicas de juego y el jugador esté de acuerdo con que el luctuoso suceso tenga lugar, aportando más dramatismo a la escena a través de la renuncia simbólica a la vida insuflada en un pedazo de papel.

Como siempre, no hay una guía para decirte cuando debes atenerte a tal o cual consideración sobre la muerte, pero al menos merece la pena pensar en la posibilidad de suspender el paso de la guadaña sobre las cabezas de los personajes en función del tipo de historia que vayáis a jugar.

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